Sakura, los arcoíris y el abuelo
Una salida familiar lleva a Sakura a encontrarse con un anciano del barrio, cuyos recuerdos de un arcoíris desaparecido hace mucho tiempo parecen habitar cada relato que cuenta con emoción. Conmovida por su nostalgia, Sakura promete, un poco espontáneamente, ayudarlo a recuperar esa imagen de su pasado.
Este deseo tan sentido atrae a una Clear Card sensible a los recuerdos y a los pesares, que se materializa en forma de arcoíris fugaces e inasibles sobre la ciudad. Sakura, apoyada por Shaoran, comprende que debe menos capturar la carta por la fuerza que honrarla, devolviéndole literalmente los colores al recuerdo del anciano.
Este episodio, lleno de dulzura, ilustra la nueva madurez de la magia de Sakura, ahora capaz tanto de sanar como de capturar. Un hermoso paréntesis intergeneracional que recuerda el valor de los recuerdos, aunque sean los de un desconocido con quien se cruza por casualidad.